Reflexiones de un nómada

Diario de un nómada sin destino fijo

Más suplicios en un piso nuevo

Ya en otra historia comenté los quebraderos de cabeza que te dan los impresentables técnicos, fontaneros, electricistas, etc., a la hora de preparar y acondicionar tu piso nuevo.

La última ha sido con el escayolista. Nos dice que nos vayamos a un almacen a encargar la escayola. Es de un material muy resistente y se trabaja mejor que la propia escayola.

Cuando llegamos al almacen nos dicen que tendrían que pedirla pero que como mínimo hay que pedir ¡¡¡100 metros!!!. ¡¡Ni que tuviesémos la mansión de Botin!! Resultado: la tarde perdida (vivo de alquiler de momento en un pueblo), y sin nada solucionado.

Como, evidentemente, no vamos a pedir esta cantidad, al final pondremos escayola.

Mi pregunta es la siguiente: este tío, si manda a todos sus clientes al mismo sitio, tendría que saber que nos iban a decir este tema de los 100 metros. ¿Por qué no nos avisó antes o nos comentó más almacenes para consultar?

La conclusión de todo lo que expongo es que, con la falta de tiempo que se tiene fuera del trabajo, que te estén chuleando constantemente es algo que no soporto. Espero que para el 2008 pueda terminar con el puto piso.


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