Publicidad, niños y engaños.
Puedo entender que las empresas de juguetes como tales tengan que ganar dinero a toda costa; que la competencia en todos los ámbitos sea brutal; y que vender un producto sea el fin prioritario de toda empresa.
Pero lo que no acepto es el engaño a que se ven sometidos miles de niños cuando asisten a la publicidad televisiva. Me explico.
Cuando un crío ve en la televisión un superheroe que vuela sin una mano que lo sostenga; cuando ese superheroe pilota una nave suspendida en el aire por arte de magia; cuando los muñecos navegan en barcos en movimiento sin motores; cuando los cliks de Famóbil ¡se mueven!, etc., corren a sus padres a que se los compren automáticamente. Cuando el padre le compra el muñeco en cuestión, el niño espera que vuele (no puede soltarlo en el aire porque caerá, obviamente; si lo deja en la bañera se hundirá, etc.). Ah, y el clik de Famóbil está más tieso que una mojama.
¿Y qué decir de los superdecorados de los anuncios? El crío ve en la tele cómo el superheroe sobrevuela una calle con niebla, luces en la penumbra, etc., y cuando tiene que jugar con él en la cocina,......, no es lo mismo.
Eso sí. Las empresas de juguetes avisan que todos los muñecos se venden por separado. Es normal ver en un anuncio juntos a Barbie, Kent, el hijo de ambos, el amante de Barbie, los suegros de ambos, las mascotas, los coches, las motos, la prótesis de Kent, etc., pero claro, cuando la niña se compra la Barbie sóla, LE FALTA TODA LA PUTA FAMILIA (el padre ya se ha gastado la pasta en la puta muñeca y le dice a su hija que la junte con un pin y pon, a ver qué sale).
Que conste que esto que cuento es porque me siento identificado. ¿O no os ha pasado algo parecido cuando érais críos?.
