Reflexiones de un nómada

Diario de un nómada sin destino fijo

Anécdotas en campamentos (III): saco de dormir invadido

Seguimos en el campamento Arroyo Peloche. Mi madre nos compró unos sacos de dormir que, dicho de paso, causaron sensación entre nuestros compañeros de los pueblos (todos ellos llevaban mantas, y no habían visto un saco de dormir en la vida).

Una noche, al irme a acostar, noté el saco revuelto y “calentito”. Me pareció muy extraño pero no le di importancia.

Al día siguiente, y cuando fui a acostarme, lo mismo. Pregunté a todos los compañeros de tienda, y se hizo el silencio.

Un día más tarde, me fui a la tienda más temprano que los demás días, abro la tienda y ¡zas! uno de mis compañeros de tienda metido dentro. ¿Qué haces dentro le dije? Me hizo que le perdonara. Me dijo que no había visto un saco de dormir nunca y que quería probarlo. Yo le dije, claro está, que se fuera a su puta manta y que le dijera a su madre que le comprara uno.

¿Qué creen ustedes que pasó al día siguiente? Pues lo mismoooooo!!! En este momento, no pude más, y le di unas pequeñas ostias (si se pueden llamar ostias a una pelea entre dos críos).

Consecuencia: se fue llorando corriendo al jefe de campamento, nos llamó al orden a los dos, y nos amenazó con echarnos del campamento (nos dijo que nos abriría la puerta y que nos fuésemos andando).Jajaja. Yo vivía en Badajoz!!!!

Curiosamente, al final nos hicimos amigos, e incluso nos llevó a su casa (era de Herrera del Duque, que está cerca del campamento). Su madre nos hizo la merienda ese día.

 

RESPUESTA A Anécdotas en campamentos (III): saco de dormir invadido

Como ya te conté, mi anecdota fue que para 5 días que fuí al campamento, me pillé una neumonía. :( Menudo rollazo!

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