Decisión clave: comprar un piso.
Que conste que la opinión que voy a exponer la doy desde mi visión laboral. Vamos, que sé de lo que estoy hablando.
Cuando una pareja se adentra en el intrincado y tortuoso camino de adquirir una vivienda, comienza con una altísima dosis de ilusión que, en demasiadas veces, se va perdiendo cuando se enfrentan a la cruda realidad. La situación que me encuentro en más ocasiones de las que desearía, es el hecho de no evaluar todo lo que supone embarcarse en la operación más importante de sus vidas.
Hoy en día, mantener un préstamo hipotecario es prácticamente imposible con un sólo sueldo; con dos contratos temporales; adquirir un chalet con dos plantas cuando con números en la mesa no podrían ni con un apartamento, etc.. Pero son situaciones que están a la orden del día.
Desde mi posición, y antes de hablar de otros detalles, les hago ver que se vayan a casa, pillen papel y lápiz, y empiecen a echar cuentas. Incluso antes de tener el piso en mente. Cuando lo hayan hecho, y teniendo en cuenta todos aquellos imprevistos que puedan surgir, es cuando uno debe evaluar la cantidad que uno dispuesto a afrontar. Y este es el momento de "patear la calle" en busca de la vivienda acorde a estos números.
Me gustaría que la paciencia y el sentido común imperara en aquellos que, como yo mismo, estaremos 20-30 años atados a un banco. Creo que este período de tiempo en nuestras vidas bien lo merece. ¿No creéis?
Cuando una pareja se adentra en el intrincado y tortuoso camino de adquirir una vivienda, comienza con una altísima dosis de ilusión que, en demasiadas veces, se va perdiendo cuando se enfrentan a la cruda realidad. La situación que me encuentro en más ocasiones de las que desearía, es el hecho de no evaluar todo lo que supone embarcarse en la operación más importante de sus vidas.
Hoy en día, mantener un préstamo hipotecario es prácticamente imposible con un sólo sueldo; con dos contratos temporales; adquirir un chalet con dos plantas cuando con números en la mesa no podrían ni con un apartamento, etc.. Pero son situaciones que están a la orden del día.
Desde mi posición, y antes de hablar de otros detalles, les hago ver que se vayan a casa, pillen papel y lápiz, y empiecen a echar cuentas. Incluso antes de tener el piso en mente. Cuando lo hayan hecho, y teniendo en cuenta todos aquellos imprevistos que puedan surgir, es cuando uno debe evaluar la cantidad que uno dispuesto a afrontar. Y este es el momento de "patear la calle" en busca de la vivienda acorde a estos números.
Me gustaría que la paciencia y el sentido común imperara en aquellos que, como yo mismo, estaremos 20-30 años atados a un banco. Creo que este período de tiempo en nuestras vidas bien lo merece. ¿No creéis?
